Ayer estuve en Macondo, no crean que re- leía alguna novela de García Márquez, estaba en un restaurante ubicado cerca del Barrio Suecia, en Santiago.
El boliche, me gustó como concepto: rica comida, buena atención y la ornamentación adecuada para conocer Colombia a través de sus fotos y artesanías.
Las chicas a cargo de Bienestar hicieron una buena propuesta, para compartir un fin de año y una excelente labor durante este. Los ánimos eran buenos, la cumbia y salsa colombina mejor. Adentro todo era Colombia, desde la ambientación hasta los garzones, inspeccioné el lugar buscando alguna mítica señal de Macondo o de Gabo, pero a primera vista no la encontré y pregunté a la persona que nos atendía por la respectiva foto de García Márquez, que a mi parecer faltaba y me dijo que no existía tal cuadro, pero que tenían un video (que no apareció en pantalla), para risas y extrañeza de mis compañeras, a un no podía creer que no existiera alguna descripción del Macondo que imaginé durante tantos años, mi vista recorría los cuadros buscando una foto de Aracataca… la inspiración que sirvió a García Márquez para crear Macondo, pero nada…mire al techo esperando una respuesta divina y ahí vi las mariposas amarillas.
Mis preguntas radican…. ¿Fui a Macondo o a un restaurante colombiano?
¿Qué pasa con la comunidad Garcíamarquiana, que asiste con la ilusión de encontrar algo más que comida, música o un show colombiano?
¿Será tanto el poder que ejerce Macondo, que el dueño aludió sólo al nombre para ofrecer un restaurante colombiano?

1 comentario:
Querida "Coordinadora SIMCE", me agradó tu reflexión sobre el lugar y lamento el sabor casi amargo que quedó cuando no encontrabas respuestas a tus interrogantes. Espero leer algún día ese libro que alude a la ciudad mencionada. Para mí esta vez fué sólo la ida un restaurante, ahh sí!! algo aún más importante, el compartir una agradable cena con todas ustedes, reírme, "estar prendida un rato" y saber que no todo es pega.
Cariños, Johanna.
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