viernes, 22 de diciembre de 2006

Vértigo en fin de año


Este blog no tiene audiencia, porque no lo precisa para existir, sin embargo yo necesitaba un lugar donde gritar al mundo todo lo que pasa por mi cabeza: locuras varias, demasiada literatura, el detalle que la gente no percibe, las opiniones que nadie escucha….en fin: Un espacio catártico.

Hace algunos meses estoy muy contenida, simplemente lloro en el momento en que la nostalgia se apodera de mí. Cuando pequeña me daba vergüenza hacerlo frente a las personas, ahora lloro en el lugar en que esté, trato siempre de realizarlo en un ambiente familiar, para no parecer una llorona cualquiera.

La primera en notar mis llanteríos fue mamá; un día llegando a casa mi hermano, me mostró un video de Verano Azul (serie que veía en los 80’s y que hasta el día de hoy, su melodía merodea en mis recuerdos) me senté, comenzó la proyección y lloré de principio a fin, mi madre sorprendida me preguntó el motivo. Mientras intentaba esbozar unas palabras, mi hermano sabiamente contestó: es nostalgia.

El segundo llanto fue masivo, en el matrimonio de mi primo, desde que Carlitos entró en compañía de su madre a la iglesia las lágrimas brotaron instantáneamente y perduraron por toda la ceremonia. Si hubiera visto a una mujer joven llorando así, simplemente habría pensado que era su ex polola, amante o simplemente una mujer obsesionada con el novio, nunca una prima contenida de sentimientos y remembranzas.

El tercer llanto fue en plena carretera, después de un largo día, iba en un auto en compañía de unas colegas y supe sobre un hecho que me impactó. Una de las personas con que trabajo en forma directa, se va del colegio. Nuevamente sentí como las lágrimas brotaban, aunque esta vez nadie lo notó, porque estaba en la parte trasera del auto y era de noche.

Claudio, mi Coordinador, se cambia de colegio. Él fue parte de un proceso de reconciliación: mi reconciliación con la educación, un guía más que un Jefe castigador (mi primera coordinadora, si lo era). Siempre sentí su apoyo para manejar los problemas que se generaron en el trabajo diario, la fuerza y confianza que necesitaba cuando estaba al borde de la desesperanza y la empatía necesaria para entender a una miss al borde del colapso.

La noticia me dejó en pause, ya que pensé que iba a formar parte del proceso en que Carola Valdivia se convirtiera en una profesora seca (rescatando sus palabras), resaltando fortalezas y trabajando debilidades a lo largo del proceso educativo.

Espero algún día decir, aquí estoy y los resultados de mi trabajo me demuestran que soy seca, tal y como mi coordinador lo predecía en las evaluaciones, nunca he creído que poseo la suficiente madurez profesional, sería una afirmación completamente errónea, ya que llevo dos años (en realidad…uno y medio en la labor docente) y un profesor se hace en la práctica y no cuando tu Jefe de Carrera, hace entrega del título profesional y te nombra colega.

Claudio Jara esas palabras están pendientes…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Con mucho agrado y sorpresa he leído y disfrutado tus comentarios Carola. Creo que tu sentir refleja fielmente los avances que has tenido durante este año respecto al anterior. Cuando te mencione " quiero que seas seca ", es simplemente porque creo firmemente que así será, ya que posees todo el potencial y las ganas para lograrlo. Tu personalidad es especial, la forma que te relacionas con las personas y la facilidad de palabra realza aún más la gran mujer que eres.
Colega, has logrado sobreponerte al colapso, ahora es tiempo que sólo que demuestres la excelente profesional que llevas dentro. Pese a que ya no estaremos juntos, recuerda que siempre tendrás un amigo en quien confiar, que te brindará su apoyo incondicional en todo momento y te apoyará en este difícil, enigmático y excitante camino que es la educación.