Hace más de un año conocí Sewell, con dos amigos hablábamos de cine y la ciudad llegó a mis oídos casi como un murmullo, se introdujo en nuestra conversación y se apoderó de ella. El cine pasó a ser un lugar común que sirvió para que su majestuosidad fuera revelada, el hijo de uno de sus habitantes bosquejaba parte de su historia.
Con el paso del tiempo tuve la posibilidad de observar sus colores y habitarla subiendo por sus infinitas escaleras.

4 comentarios:
Por fin pasé a verte por aquí. Me gustó mucho tu blog (sin ánimo de ser condescendiente), y me dio la sensación de que tú haces todo lo que yo no hago pero que me gustaría hacer.
Muchos saludos, gracias por visitarme y que tengas un muy feliz 2007.
Escaleras que al fin no hacen sino aumentar el imaginario, y el reconocimiento de la grandeza de los recuerdos en imagenes.
que entretenido tu blog... super... siempre he tenido la idea de ir allá a subir esas escaleras,a imaginarme como seria la vida en ese lugar
aproposito feliz año nuevo y que sea el mejor para ti
Eeken
Hola!! He leído ya varios posts pero me detuve en este, ya que provengo de un pueblo/ciudad tanto o más encantador, mágico e histórico que Sewell: Chuquicamata.
Tuve la grata oportunidad de conocer Sewell hace algunos meses.... casi un año ya. Lo mejor de todo fue que la excusa para el tour fue un concierto del maestro Eduardo Gatti.
Sí, después de recorrer el pueblo, impresionante; después de subir y bajar escaleras (sin nieve por cierto), tocó Gatti en un teatro de Sewell, ante cientos de personas, en una tocata mágica.
Se me pararon los pelos. Aprendí guitarra con sus canciones, a los 12 años, pero jamás lo había visto en vivo.
Tengo fotos re parecidas a las tuyas!! Saludos.
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